¿Y si existiera un grupo de apoyo para corazones rotos? De esa idea parte "Melancólicos Anónimos", la canción del álbum Dharma en la que Sebastián Yatra se presenta, como en una sesión de terapia, a contar cómo va su ruptura. Con humor y un ritmo pop inesperadamente alegre, describe ese duelo que se cuela en lo cotidiano: las series que quedaron a medias, las ciudades y los lugares que ahora parecen prohibidos porque todo allí recuerda a quien se fue. A lo largo de la canción el tiempo pasa y la tristeza cambia de forma, de la herida reciente a la nostalgia y, por fin, a las ganas de empezar de nuevo. Su mensaje es sencillo y reconfortante: se puede guardar lo bueno, soltar lo que dolió y volver a sonreír. Ideal para cuando necesitas acompañar la pena con algo de luz.